domingo, 14 de agosto de 2011

Sintesis de la obra


Comienza por el final del juicio, donde Wilde es declarado culpable. Se cuelan algunas pinceladas del pasado y del futuro con la irrupción de personajes que van desde la madre hasta desarrapados que viven en las calles.
Se va luego al comienzo del juicio, donde se percibe en las conductas de Oscar y su defensor la confianza de que sólo se trata de un trámite por el que hay que pasar. Los diálogos que surgen de los interrogatorios son brillantes, divertidos e inteligentes.
Escenas a que aluden los funcionarios aparecen dramáticamente interrumpiendo y circunstanciando el desarrollo del juicio. Otros momentos, que se transforman en hechos, son apariciones que nacen de la mente del acusado: fantasmas, deseos o pesadillas.
El juicio avanza y poco a poco va cerrando las vías de escape. El desempeño de Wilde va modificándose y pasando por los diversos estados a que lo conducen interrogatorios a veces insolentes, a veces crueles, pero siempre hábiles. Y las escenas que éstos generan y evocan.
Sus amigos intentan eludir el desenlace a que, perciben, conducirá irremisiblemente el juicio, incluso apelando a la fuga. Pero Wilde rechaza la opción.
Asistimos a escenas en los muelles, en la cárcel y en la habitación del hotel de Paris, en el que Wilde muere.
Volvemos al juicio, a los alegatos y a la condena.
En una imaginaria escena final, Wilde, no renuncia a su ser esencial.
¿Fue el juicio el último acto de una vida revolucionaria capaz de hacerse literatura? ¿Una apuesta más por desarmar la hipocresía? ¿Fracasar a lo grande?
En palabras de su nieto: "Cuando mandaron a mi abuelo a la cárcel por quebrantar la ley, también privaron a la sociedad de un rebelde".